Guarda tus medicamentos en un lugar fresco y seco, lejos de la luz directa y la humedad. Evita el baño y la cocina. Manténlos fuera del alcance de niños y mascotas.
Sigue siempre las indicaciones de tu médico o farmacéutico. No alteres las dosis ni los horarios por tu cuenta. Utiliza recordatorios si es necesario para mantener la constancia.
Evita el uso de medicamentos sin prescripción médica o que hayan sido recetados a otra persona. La automedicación puede ocultar síntomas, causar efectos adversos o interacciones peligrosas.
Revisa la fecha de caducidad regularmente y desecha los medicamentos vencidos de forma segura. Nunca los tires al inodoro ni a la basura común; pregunta en tu farmacia local por programas de descarte.
Ante cualquier duda sobre un medicamento, sus efectos secundarios o interacciones, consulta siempre a un profesional de la salud. Es mejor prevenir que lamentar.
Antes de tomar cualquier medicamento, lee con atención el prospecto. Contiene información vital sobre cómo usarlo, posibles efectos secundarios y advertencias importantes.